La forma de TCC que trabaja sobre las exigencias rígidas que sostienen el malestar. Con psicólogos colegiados y verificados.

La Terapia Racional Emotiva Conductual, o TREC, la desarrolló Albert Ellis en 1955 y es la primera de las terapias cognitivo conductuales. Su punto de partida es que no nos altera tanto lo que nos pasa como lo que nos decimos sobre lo que nos pasa.
Su foco específico son las exigencias absolutas: el "tengo que caerle bien a todos", el "no debería equivocarme nunca", el "la vida tiene que ser justa conmigo". Son creencias que casi nunca formulamos en voz alta pero que funcionan como reglas, y cuando la realidad no las cumple —y no las cumple— aparecen la ansiedad, la culpa, la ira o la vergüenza.
La TREC enseña a detectar esas reglas, a discutirlas y a reemplazarlas por preferencias flexibles. "Preferiría caerle bien, y si no le caigo bien no se acaba el mundo" no es resignación: es la diferencia entre incomodidad y sufrimiento.
La TREC encaja especialmente cuando el malestar viene de la exigencia:
También se usa para ansiedad y depresión en general, igual que el resto de la familia TCC.
El modelo ABC es la herramienta central. A es la situación, B es lo que te dices sobre ella, y C es cómo te sientes y qué haces. Casi todos creemos que A causa C. La TREC muestra que el que manda es B.
Primero se identifica la creencia. Tu psicólogo te ayuda a bajar del "me sentí mal en la reunión" a la regla que había debajo: "no puedo quedar como un tonto delante de mi jefe".
Después se discute. ¿De dónde sale esa regla? ¿Es cierta? ¿Te sirve? Es un cuestionamiento activo, a veces incómodo, y es lo que más distingue a la TREC del resto de la familia.
Y se reemplaza. No por un pensamiento positivo, sino por una preferencia: quiero, me gustaría, prefiero. En lugar de tengo que, debo, es obligatorio.
Con tareas entre sesiones. Registros, ensayos, y a veces ejercicios de exposición a la vergüenza —hacer a propósito algo levemente ridículo— para comprobar en el cuerpo que el juicio ajeno se sobrevive.
Entre 10 y 20 sesiones es lo habitual, una por semana. La TREC tiende a ser de las más breves de la familia, porque trabaja sobre unas pocas creencias centrales en vez de ir situación por situación.
Depende, como siempre, de hace cuánto viene el patrón y de cuánto practiques entre sesiones. Tu psicólogo te da una estimación después de la evaluación inicial.
Psicólogos colegiados con experiencia específica en este tema.
En cada perfil de Sannamente están marcados los enfoques que ese psicólogo maneja.
Suele encajar si te reconoces en esto:
Si no estás seguro, escríbenos y te ayudamos a elegir, o conversa el punto en la primera sesión.
La TREC tiene respaldo en investigación para ansiedad, depresión, ira y problemas de autoestima. Su volumen de estudios es menor que el de la TCC general —es un enfoque más específico y con menos grupos de investigación detrás— pero los resultados disponibles van en la misma dirección que el resto de la familia cognitivo conductual.
La aclaración de siempre: el respaldo promedio no predice tu caso, y el vínculo con tu psicólogo pesa tanto como la técnica.
Sabrás exactamente cuánto pagas antes de agendar. Sin letra chica.
Es la herramienta central de la TREC. A es la situación que ocurrió, B es la creencia con la que la interpretaste y C es la emoción y la conducta que siguieron. Sirve para ver que entre lo que pasa y lo que sientes hay un paso intermedio, y que ese paso se puede trabajar.
La TREC es una forma de TCC, la primera que existió. Comparten la base; la TREC se concentra específicamente en las exigencias rígidas que sostienen el malestar.
Es uno de sus usos más característicos. La ira suele venir de una regla sobre cómo deberían comportarse los demás o el mundo, y ese es justamente el material con el que trabaja la TREC.
El cuestionamiento es activo: tu psicólogo va a poner en duda creencias que tú das por ciertas. Pero se hace a tu ritmo y desde tu lado, no en contra tuya.
Sí. Es un trabajo sobre todo conversacional y con registros, que se traslada bien al formato online. En Sannamente la mayoría de psicólogos atiende online y algunos también presencial en Lima.